Quino y publicidad

Publicado por | mayo 26, 2014 | Pienso, luego insisto | No hay comentarios
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Hoy y siempre toca hablar de Quino, recién galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

No tengo ningún reparo en confesarme absoluto fan de su obra… Más que eso, ¡histérico groupie!

– Vale, majete pero… ¿Qué haces hablando de Quino y publicidad? ¿Qué tendrán que ver? –
¡Todo!

Leo a Quino desde antes de aprender a leer y creo que no me equivoco si digo que esa es una de las razones por las que decidí dedicarme a esta profesión. Toda su obra es un claro ejemplo de buena comunicación. Quino es puro concepto. Y en sus viñetas además, nos “vende” el producto probablemente más difícil de vender: ideas.

Su trabajo goza de las mismas características que tiene la publicidad de calidad. Es atemporal, simple, sorprendente, universal y memorable.

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Quino es experto en hacernos ver las cosas desde un nuevo punto de vista, en transformar la idea abstracta en una imagen, en transmitir una emoción en cuatro trazos; muchas veces sin palabras, otras incluso sin apenas dibujo. Es el Dueño y Señor de la retórica visual… (Ya os lo he dicho, absoluto “groupie”).

Los recursos que tan hábilmente utiliza para conseguirlo son exactamente los mismos de los que tiramos todos los días los publicitarios de a pié. Aunque claro, el uso de las mismas herramientas no asegura un resultado idéntico.

Su perfecto control de la economía del lenguaje y el uso magistral de figuras como la metáfora, la elipsis, la antítesis, la hipérbole, la onomatopeya y un largo etcétera lo convierten, desde mi punto de vista, en un referente ineludible a consultar cuando llega a tus manos una idea complicada de plasmar sobre el papel.
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Así que, más allá del homenaje y reconocimiento a un genial dibujante, me gustaría animar a todos aquellos que os dediquéis a la comunicación y os encontréis con un concepto que es un callejón sin salida, a que consultéis sus libros como si del propio “Archive” se tratara… y de paso os echáis unas risas, que mal no irán.

Nacho.

 

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